martes, 20 de diciembre de 2016

El enfoque de la enseñanza del piano. Metodologías para disfrutar.

Inicio una serie de artículos dedicados a la enseñanza del piano con mi propia metodología desarrollada en los últimos años a través de la experiencia de las clases que imparto a alumnos de muy variado perfil, desde la edad (de 7 a 70 años) hasta la motivación de aprender este preciado instrumento que es el piano. A modo de introducción de mi metodología, esta breve entrada.
Existen variadas formas de acercarse al gran instrumento que supone el piano, pues el “instrumento rey” como fue denominado en el Romanticismo, ha sido también empleado por compositores e instrumentistas en la llamada música moderna o popular, desde los principios del jazz con el ragtime, pasando por el blues, el rock y el pop o las bandas sonoras.

Tanto  técnicas como metodologías también éstas pueden aplicarse de forma “natural”  con pretensiones tan gratas como el disfrute del instrumento y sumergirse en el concepto de improvisación a través de la llamada Armonía moderna. A través de ella existe la posibilidad de que el alumno pueda adquirir la práctica y conocimiento del piano moderno, con la posibilidad de complementar la enseñanza de tradición clásica si en el alumno la tiene o como alumno interesado exclusivamente en esta disciplina.
A través de repertorios  de géneros determinados, como pueden ser el blues, el jazz, las bandas sonoras de películas o el pop más relevante y con el lenguaje propio de estos géneros y estilos, el alumno vive su experiencia musical a través de melodías que nos acompañan en nuestra banda sonora personal.
El porqué de mi propia Metodología:
En los últimos 15 años he estado aplicando una metodología propia en la enseñanza del instrumento de piano que tiene una base aparentemente simple pero siempre eficaz y satisfactoria con mis alumnos: poner mi propia experiencia musical – tanto en mi proceso de aprendizaje del instrumento como mi labor como pianista profesional - como ejemplo. El hecho de haber sido y seguir siendo autodidacta en el aprendizaje del piano me ha otorgado una visión más amplia y una facilidad en detectar los posibles problemas que tiene un alumno de cualquier nivel a la hora de conseguir hacer “sonar” un piano. De ahí que mis clases siempre se personifican atendiendo el carácter del alumno para que éste encuentre su propio camino con el instrumento. Sin dejar de lado las bases teóricas e incluso aplicando otros metodologías ya consolidadas, siempre he defendido que la MÚSICA es algo innato en el ser humano y he rechazado la imposición de quienes piensan que “se tiene oído o no se tiene”.
Plantear la enseñanza de música desde un objetivo abierto del disfrute sin pretensiones académicas puede ser factible a través de un sistema didáctico que combine unas necesarias bases teóricas (Iniciación a la Música y Lenguaje Musical) con un enfoque más “natural” de acercamiento a la música.
Hacer “sonar” un instrumento a través de la improvisación y el desarrollo natural del oído es una de ellas.