sábado, 14 de octubre de 2017

El arte de acompañar cine mudo con el piano

Una serie de artículos dedicados al arte de acompañar al cine mudo con piano.


Algo tan normal en una época determinada puede semejarse inusual o sorprendente en épocas posteriores, como en la actual. Cuando se progresa aportando algunas "soluciones" a nuevas tecnologías y a un efecto buscado en su aplicación y más adelante cae en desuso por un nuevo avance, entra en el terreno de lo extraño, se queda en el olvido. De repente alguien lo re - descubre, a modo de moda vintage, tildándolo como algo sorprendente o como poco curioso y atractivo en generaciones posteriores. Eso es lo que sucede cada vez que me he sentado al piano para musicar, si me permitís utilizar este término que verbalizar la acción de poner música a un texto, o acompañar con mi piano los films mudos de antaño. Desde en un teatro hasta en un cine de verano he tenido la oportunidad de mostrar al público una aproximación de cómo se vivía la experiencia del incipiente cine de hace más de 100 años con el acompañamiento de música en directo, con dos espectáculos: "Un Piano de Cine" y "En los inicios del Cine... había un Piano". Y la respuesta del público siempre es la misma, tal y como he iniciado este artículo: la gente se sorprende, se divierte y vive el cine de otra manera, como si de un viaje en el tiempo se tratara. La funcionalidad ha cambiado: antaño era la solución al silent film y en la actualidad se convierte en un espectáculo con un valor incluso más artístico que en sus propios orígenes. A veces me han llegado a decir que era una pena que yo, como pianista, quedara en segundo plano. Les contesto que realmente esa es mi pretensión: el cine lo primero y el pianista para acompasar imágenes con su interpretación en directo. El resultado final es un todo.

Pero, ¿cómo enfoco mi función pianística a la hora de acompañar determinada película muda? Desde el punto de vista de la elección de las películas, comencé eligiendo un genio, no sólo de la comedia, sino de la dirección y del enfoque en general de su cine, que no puede considerarse exclusivamente cómico, aunque el público pueda apreciarlo de esa manera. Este genio, del que cada vez me reafirmo más en cuanto utilizo el calificativo, es Charles Chaplin. He coqueteado también con Buster Keaton con el que descubrí otra forma de hacer cine y también consideré sumamente interesante acompañar pianísticamente diversos cortos de los Hermanos Lumière, más aproximados a una crónica social que retratan su época de forma cotidiana y quienes ya contaron con un pianista para sus primeras proyecciones.  Y tampoco podía faltar el primer mago del cine: George Mèliés y su Viaje a la Luna que además suelo realizar en Institutos en los que los alumnos conocen a través de mis conciertos didácticos ese otro cine de los principios con el que los chavales "flipan" con algo que supuestamente puede parecerles tan lejano pero con el que se asombran por los "efectos especiales" usados, con un "menos es más", con los rostros y sus gestos que sin palabra lo decían todo.
Con esos pilares en los últimos años he configurado lo que podríamos decir mi repertorio cinéfilo  al que aplico mi piano en directo, siendo pues un "repertorio" basado en la parte más lúdica de los inicios del cine pero no por ello menos interesante. Realmente me siento cómodo acompañando esas historias, quizás porque son más cercanas al público, divertidas, pero con un buen mensaje social.
Pero mi interés real en esta serie de artículos sobre el arte de acompañar cine mudo con el piano se centra en los pianistas que desarrollaban esa labor y en la parte musical, en el cómo afrontar un repertorio determinado que sea a la vez lo más aproximado al que se realizaba -sobre todo en E.E.U.U. - y con el que pueda también poner mis dosis de improvisación. No creo realmente que haya conseguido plenamente reflejar cómo se acompañaba el cine mudo con un piano, aunque el resultado en mis espectáculos es muy óptimo, por lo recogido de los comentarios del público, aun sigo buscando la esencia del verdadero arte de acompañar cine mudo.

He conocido otros acompañamientos, tanto de pianistas como de orquestas, y algunos son verdaderamente horribles. No se trata de interpretar música porque sí a través de un repertorio que conoces. 



Es una labor mucho más ardua en la que tiene que entrar obligatoriamente el concepto de improvisación, el conocimiento de lo que "sonaba" en la época y una cierta ruptura rítmica que esté acompasada con lo que sucede en la pantalla, con la historia y con cada una de las escenas.
Y para ello he tenido que investigar- y sigo haciéndolo -  las más diversas fuentes para consensuar y descubrir la importante labor que realizaban los pianistas del cine mudo. Tal como señalaba al principio, es curioso que una labor que surgió de la necesidad de complementar la nueva atracción que supuso el cine ahora se torna en un concepto escénico de entretenimiento con una clara señal vintage.  Sin embargo, en su época, no era una labor muy bien valorada, ya desde el propio público y de los críticos de la época hasta en las condiciones laborales que tenían los músicos en el desempeño - en muchas ocasiones maratoniano - de poner música en directo a la imagen. Así, mi resultados de la investigación voy a difundirlos de forma temática en diferentes artículos que arrojan luz al cómo era el trabajo de los pianistas en el cine mudo, qué repertorio utilizaban, los diferentes pianistas españoles desarrollaban este trabajo en la misma época del cine mudo, los pianistas del cine mudo en EEUU con su vinculación en el ragtime y el jazz, y muchos más aspectos que considero poco profundizados en una época apasionante del cine mudo y de la música en directo.
Bienvenidos a los pianistas del cine mudo.




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